miércoles, 2 de febrero de 2011

El errabundeo en Valencia


Caminar, lo primero que se hace es caminar. Cuando no conozco una ciudad lo primero que hago es caminarla; son pocas las ciudades que he visitado y aún menos las que con mayor facilidad puedo explorar apaciblemente. Pero ahora en Valencia me gusta caminar, caminar solo. Aunque tengo una fantástica compañera de piso, es francesa, en ocasiones salimos con sus amigos franceses, quienes se sorprenden un poco de que me guste la música francesa, sepa de filmes franceses y ame a Simone de Beauvoir. Me atrevo a confesar que son chicos algo sencillos pero igual muy agradables, tienen cierto aire de coquetería y uno de ellos es gay… espero no llegue a interesarme porque posee algunos rasgos en la personalidad muy atractivos… eso y que también es guapo (claro, eso siempre sale a relucir).

Hoy salí a caminar, llevo toda la semana caminando. Es bueno, es agradable aunque me pierda y deba preguntar la dirección, quizá sacar el mapa o sólo dejarme llevar por el instinto. Siempre llevo una considerable cantidad de euros en el bolsillo por si debo tomar el metro en lugar de regresar caminando. Ayer salí al piso del chico francés y regresé a mi piso con mi compañera de departamento a las dos de la madrugada. Valencia es tan segura, tanto que me asusta perder mis reflejos citadinos made in México.

Me siento orgulloso de ser mexicano, aquí las cosas son distintas en muchos aspectos, quizá no en grandes cosas pero sí en cuestiones que para mí son representativas. Será que el mundo es pequeño, pero dentro del mismo existen infinidad de decodificaciones del lenguaje y significados sociales ínfimos. Mi primera semana ha sido de muchos picos emocionales, pero hoy puedo decir que me encuentro bien.

2 comentarios:

  1. Lo de los picos emocionales es igual para mí, aunque sin valencia ni chicos franceses.

    No pierdas tus reflejos citadinos, que sino cuando regreses no podrás esquivar las balas de los narcos :P

    Saludos!

    ResponderEliminar